Caramelos, galletitas, chocolates, jugos, tortitas, helados. En todas estas formas y en muchas más por venir, los usuarios de cannabis pueden optar por ingerir cannabis en lugar de fumarlo. El fenómeno huracanado de la marihuana comestible tiene su centro en los Estados Unidos. Por supuesto, lo seres humanos comen la planta desde hace siglos, pero de la mano de los usuarios medicinales los comestibles comenzaron a ocupar un lugar en los dispensarios norteamericanos desde sus inicios en el estado de California, hacia finales de la década del noventa.
Gracias a estos activistas y usuarios los primeros dispensarios abrieron sus puertas ofreciendo cannabis con fines “compasivos”. Así, junto a los cogollos, hubo desde el comienzo un estante con lo que llamaron “edibles”, es decir, “comestibles”. Por supuesto, los dispensarios pronto empezaron…
