Criterion comenzó su andadura como desarrolladora de software, una subsidiaria de Canon especializada en la generación de imágenes 3D. En enero de 1996, para demostrar las capacidades de su motor Renderware, se creó la división Criterion Games, un estudio dedicado al desarrollo de videojuegos. Durante su primer año de actividad, este equipo de 35 personas se dedicó a tres proyectos distintos: Scorched Planet, Sub Culture y Speedboat Attack. Con Redline Racer en 1998, un juego de carreras de motos publicado por Ubisoft, Criterion Games comenzó a perfeccionar su fórmula de juegos de velocidad, que continuaría con Suzuki Alstare Racing (1999) y alcanzaría su punto álgido con Burnout en 2001. En 2004, el estudio fue adquirido por Electronic Arts, con quienes publicó Black, nuevas entregas de la saga Burnout, Need for Speed…