Dentro de las técnicas hidro-terapéuticas, el agua caliente cumple un rol muy importante: ayuda a eliminar las toxinas a través de la transpiración y, de este modo, depura el organismo para que funcione mejor sin agentes nocivos que puedan afectarlo, así como estimula el bienestar general y la sensación de liviandad y alivio. El agua caliente, al entrar en contacto con la epidermis durante unos minutos, provoca una dilatación de los capilares y, luego, de las arterias, provocando, así, una congestión sanguínea que favorece la sudoración y desintoxica al cuerpo.
En esta nota, se enfocarán los efectos terapéuticos del uso casero de la hidroterapia, para que pueda aprovechar sus beneficios en la ducha diaria o en cualquier momento del día en que necesite sentirse mejor.
AGUA CALIENTE: 6 MANERAS DE…