Más de seis años de trabajo, es decir, 17.000 horas de desarrollo, fueron necesarios para que aquel primer L.U.C Full Strike, coronado con cuatro patentes, viera la luz. Este reloj, que celebraba el 20 aniversario de la manufactura de Fleurier, supuso un auténtico cambio de paradigma técnico del reloj con sonería. Y es que, mientras en las demás repeticiones de minutos el sonido se genera mediante un martillo que golpea los timbres de metal que forman parte del mecanismo, el calibre L.U.C 08.01-L, que da vida al Full Strike, lleva timbres de zafiro separados del movimiento y unidos al cristal que recubre la esfera. “De este modo, explica la manufactura, timbres y cristal se trabajan en una sola pieza, sin discontinuidad, sin cola, sin soldadura, en un bloque de zafiro…
