Políticos, militares, dirigentes, países, organizaciones internacionales, multinacionales, instituciones, asociaciones, tipologías humanas, creencias, valores, estrategias, o los medios de comunicación en sus diferentes vertientes, son objeto por parte de Allen Ginsberg, tanto de irónica como de una jocosa invectiva. Al estilo de la danza de la muerte se convocan personajes arquetípicos o símbólicos sobre los que recae una implacable crítica relacionada con su razón de ser y actividades: el Presidente, el Congresista, el Militar, el Empresario, el Fundamentalista, el Neoconservador, El Mercado Libre, el FMI, el Banco Mundial, la CIA, la Red, el Talkshaw, el NT Times, o la TV. Y la técnica de que se vale Ginsberg es la de oponer o yuxtaponer los puntos de vista de los esqueletos, para reforzar o rechazar sus tesis o planteamientos.
De esta…
