La lista de autores, hombres, que recurrieron al alcohol, de manera incluso suicida y a menudo combinada con el uso de drogas, es interminable desde tiempos antiguos: Arcesilao, Brendan Be han, Truman Capote, Raymond Chandler, Charles Bukowski, Crisipo, Rubén Darío, Ring Lardner, Alfred de Musset, Fernando Pessoa, Edgar Allan Poe, Joseph Roth, Dylan Thomas, Edmund Wilson… Pero ¿y las mujeres? Obviamente, haberlas, haylas. En primer lugar, en la literatura, claro está. «Retratos espeluznantes de hombres y de mujeres quebrantados por el alcohol y las drogas, codeándose en una delirante atmósfera de odio y de violencia», dijo José Luis de Vilallonga sobre el dramaturgo Eugene O’Neill. Este es un ejemplo. Y estos otros, ya de la realidad: Elizabeth Bishop, Marguerite Duras, la suicida Anne Sexton, Lucia Berlin, Patricia Highsmith, Carson McCullers,…