La nueva generación de poetas —o «Re-generación», como la denominó José Luis Morante—, a la que muchos pertenecen sin saberlo o desearlo, está atravesada por la globalización, la falta de reivindicación social y las redes sociales. Sus creadores son indómitos, eclécticos, políglotas, multidiscliplinares y, en muchos casos, epatantes. La poética 3.0 —¿o 5.0?— proviene de muchos espacios y bebe de distintas aguas. La poesía se está abriendo a otros espacios como el rap, la electropoesía, las performancepinceladas, y por la tinta del verso transitan blogueros, influencers poéticos y demás tribus internáuticas. Algunos son increíblemente buenos, pero otros no tienen ética ni estética ni puñetera gracia, por más que les sigan en las redes, se autoediten, se prodiguen en recitales, vendan y reciban miles de likes. A los editores más veteranos…
