Para empezar: ¿por qué su fascinación por Roma?
Por una combinación de varias cosas. Siempre me gustó la historia, y dentro de la historia Roma es nuestro origen: hablamos lenguas derivadas del latín en la Península Ibérica, nuestro Derecho viene del Derecho Romano, y muchísimas de nuestras costumbres vienen de allí. Conocer Roma es conocernos más a nosotros mismos. Algo bueno de la novela histórica es que, desde el pasado, te ayuda a comprender mejor tu presente, y Roma es un tiempo clave para entender nuestro propio presente. Desde un punto de vista novelesco, la parafernalia o la panoplia de elementos de los que dispone el narrador para dramatizar aquella época es casi inacabable: guardia pretoriana, emperadores, traiciones a emperadores, magnicidios, el circo, carreras de cuadrigas, gladiadores, naumaquias, batallas, etc.…