Ya se habían dado el ‘sí, quiero’ en una ceremonia íntima, romántica y secreta en Inglaterra, el pasado 15 de mayo, ante su círculo más íntimo. Pero, seamos sinceros, una boda no es una boda sin celebrarlo con los amigotes. Así que, ni cortos ni perezosos, Cesc y Daniella alquilaron la exclusiva isla privada de Sa Ferradura, en Ibiza, y montaron un fiestón por todo lo alto.
Fábregas invitó a sus amigos del Barcelona, que acudieron con sus mejores galas y sus radiantes mujeres a darlo todo. Radiante, desde luego, la novia que se puso muy brilli brilli, no sólo en el vestido, sino también en los complementos. Ojo a la pulseraca de diamantes y oro de Cartier valorada en 45.000 €.
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