Toma su nombre de la desembocadura del río Sella, uno de los más importantes de Asturias, y es la capital de un municipio (declarado de Excelencia Turística desde 1997), en cuyo casco histórico, atravesado por la ruta jacobea, se condensan muchos de sus atractivos, como edificios que datan de la Baja Edad Media. Su fuerte es su entorno natural, con playas como la de la Vega, casi virgen; la de Santa Marina, con sus palacetes indianos, o la de Arra. A ellas hay que sumarle sus acantilados, con fósiles de dinosaurios y una joya llamada los Pedralbes, y sus miradores, como el de la Ermita de Guía. Y en los alrededores, la Cueva de Tito Bustillo y la Cuevona de Ardines. Ver www.turismoasturias.es y www.ayto-ribadesella.es.
EL DESCENSO DEL SELLA
La…
