El trabajo del estudio comenzó acompañando a los promotores en la búsqueda de un lugar que, además de dar respuesta a sus necesidades, tuviese personalidad propia. El hallazgo de la nave en que se encuentra convenció al instante: su tremenda altura, sus antiguas cerchas de hierro, la luz natural, el patio de acceso…
El patio comunica con la entrada de la nave, desde la que se tiene una percepción total de la misma: destacan sus once metros de altura, sus antiguas cerchas metálicas, y la luz cenital que lo inunda todo, invitando al recorrido entre los productos a la venta. En el interior, resalta un volumen limpio de menor altura, con una piel de acero natural en el que se concentran el resto de usos complementarios (cafetería, aseos y cocina).…