Los espejos donde un hombre calificado de “populista” se refleja son tan múltiples que cualquier dictador o autócrata, sea de derecha o de izquierda, sirve para reflejarlo y descubrir algunos de sus rasgos. Así, a López Obrador le hemos encontrado parecidos con Hitler, Stalin, Díaz Ordaz, Echeverría, Chávez… Todos ellos reflejan algo de esa personalidad simiesca, cansada, autoritaria y narcisista en la que descansa el desastre de México y que cada mañana vemos aparecer en noticieros, redes sociales y conversaciones. Hay otro espejo que poco se ha explorado, pero que ayuda a comprender más a ese ser que al igual que genera odios y miedo, provoca adhesiones acríticas, genuflexiones rastreras, linchamientos mediáticos, fervores fanáticos: Plutarco Elías Calles.
Algún día, después de los diálogos que las víctimas sostuvimos con López Obrador…