Suponer que la desaparición de Mónica (Ximena Romo) durante un reventón loco de los que ocurren en los after parties de la Ciudad de México, significa que habría sido secuestrada o enganchada para una red de prostitución, y que no hay manera de pedir ayuda a la policía –porque con la impunidad y la corrupción puede resultar incluso peor–, no es el aspecto más deprimente de Fractal (México, 2020), primer largometraje de Mariana González; lo grave es que esos jóvenes, supuestamente privilegiados, acepten tal situación como algo inapelable, fatal, sin forma de protesta.
Pero eso sí, Marco (Juan Carlos Huguenin) y Tamara (Ruth Ramos), su novia, y Fede (Mario Moreno), el amigo que perdió de vista a Mónica y que sospecha que se la llevó el dealer porque la veía…