Aesa noche del 23 de marzo de 1994, en Tijuana, le había precedido una tarde cálida, un cielo azul y una emoción que llenaba el pecho de Luis Donaldo Colosio en su mitin de Lomas Taurinas; así también el sol iluminaba el rostro de Diana Laura Riojas, la es-posa, quien había llegado presumiéndome que no tenía ni orzuela en su cabello. Esa mañana había recibido los resultados de su revisión médica que acusaban excelentes notas.
A su llegada al aeropuerto de Tijuana, procedente del Distrito Federal, la abordó un reportero de televisión, a quien declaró que estaba feliz, que ese día quedaría indeleble en su vida ...
Y así fue.
Por su lado, 15 minutos antes, Luis Donaldo había aterrizado en Tijuana, procedente de la Paz, Baja California.
Al verme,…
