Desde que comenzó su aventura en el cine con Basquiat (1996), el pintor Julian Schnabel se muestra fascinado por la vida y la obra de artistas y personajes grandiosos, incomprendidos, al borde de la locura. Vincent van Gogh sin oreja, pintando en la pobreza, desquiciado, recluido en un psiquiátrico, asesinado o muerto por mano propia, llena los mejores requisitos; la posteridad del pintor de quien más posters se han vendido acumula homenajes, y a nadie sorprende que sus cuadros se coticen entre los más caros del mundo.
Según Schnabel, ya se ha dicho todo acerca del gran pintor holandés; por eso Van Gogh, en la puerta de la eternidad (At Eternity’s Gate; Francia-Reino Unido-Estados Unidos, 2017) prefiere explorar la vivencia del artista en su último año de vida en la…