El 2 de mayo de 2004, en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, Santiago Creel y Luis Ernesto Derbez, entonces secretarios de Gobernación y de Relaciones Exteriores, respectivamente, anunciaron que México retiraba a su embajadora en Cuba, Roberta Lajous; daba 48 horas para que saliera del país el embajador cubano, Jorge Bolaños, y declaraba personas non gratas a tres funcionarios de la isla: José Arbesú, jefe del Departamento América del Partido Comunista de Cuba; Pedro Miguel Lobaina, jefe de la Sección México de este partido, y Orlando Silva, consejero político de la embajada de Cuba en México.
La razón: los funcionarios cubanos habían realizado en México actividades “inaceptables” y “estuvieron tratando en territorio nacional, fuera del marco institucional, asuntos que, en todo caso, deben desahogarse por la vía…