El año que comienza nace con una mezcla paradójica de escepticismo y esperanza, evocadora del dios Jano de la mitología romana representado con dos caras de perfil mirando a lados opuestos, una al pasado y la otra hacia el futuro; por eso se le conoce como Jano Bifronte. Deidad primordial del panteón romano, Jano era el dios de los comienzos, las puertas, las transiciones, el tiempo, la dualidad y los finales. El mes de enero debe su nombre a Jano, del latín Ianus, Ianuarius, de donde surgió January en inglés, Januar en alemán y Janvier en francés; en español, enero deriva de las voces Janeiro y Janero.
Así, bajo el signo y el sino de Jano, empieza el 2018 en México: mientras unos se aferran al pasado, otros aspiramos a…