L a corrupción, los crímenes, la impunidad, la destrucción del ambiente y de las vidas comunes de pueblos y comunidades, el desprecio de las partidocracias y sus gobiernos por la vida, y el uso de las instituciones del Estado como gestoras de grandes capitales legales e ilegales, señalan no sólo el colapso de la nación, sino la necesidad de refundarla.
El malestar de la gente, que se ha traducido en grandes movimientos sociales, policías comunitarias, autodefensas y candidaturas independientes, son expresiones que buscan esa refundación. Sin embargo, dicha tarea, en sí misma difícil por las redes de complicidad y los pactos de impunidad entre la maquinaria del Estado, el crimen organizado y empresas depredadoras, tiene que buscar algo mucho más difícil: no sólo la unión de lo que he llamado,…