Entre los grandes escritores mexicanos y, diría, los intelectuales, es raro encontrar el abordaje público y, sobre todo, directo de los dilemas existenciales que enfrentan en relación con la religión y la fe. Es cierto que éstos, con frecuencia, suelen esconderse bajo el capelo del agnosticismo, real o simulado, o del espacio privado de la vida interior, y forman parte de los misterios insondables del alma o de la manera como cada quien encara interrogantes sobre el sentido de la vida, la trascendencia y, desde luego, la muerte.
Pero no está claro en qué creen, si en algo, los que crean, piensan, escriben, opinan y analizan el mundo terrenal en que se mueve la mayoría de los mortales o, visto de otra forma, en qué creen los que sí creen.…
