Para Consuelo Morales, Raúl Vera y Alejandro Solalinde, con quienes tanto he amado.
El pasado 7 de diciembre, durante la primera semana de Adviento, acompañé a monseñor Raúl Vera y a varios familiares de desaparecidos a Tetelcingo, Cuautla, donde se encuentran las fosas clandestinas de la Fiscalía de More-los (Las fosas de Graco, Proceso 2038). El sitio es atroz: una fosa de tres metros de ancho, cuatro de largo y cuatro de profundidad donde yacen, apilados como basura, 150 cuerpos que la propia fiscalía, en un acto de encubrimiento criminal, se niega a inhumar para aplicarles las pruebas científicas de identificación de cadáveres. A unos cuantos metros hay otra, según testimonio de los lugareños, de la que la Fiscalía no ha dado cuenta y cuyo contenido humano desconocemos. Esta espantosa…
