TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.- Yo quisiera, por un rato, que estuviéramos todos juntos alrededor de la mesa que compartimos tantas veces, pero sé que esto ya no es posible, cuando hay una silla vacía para siempre.
Laco, antes de comenzar su libro de cuentos, Benzulul, allá por 1957, ya tenía concebido el gran proyecto de su obra literaria, que le llevaría toda la vida. Para eso tenía la fortaleza física, intelectual y emocional para ir enfrentándose a ella, acompañado de Cervantes, Gogol, Quevedo, César Vallejo, Benito Pérez Galdós, Juan Rulfo, y la literatura oral de tantas edades de Chiapas.
Laco comenzó a hacer muchos trazos en distintos cuadernos cuadriculados, a dejar palabras en pergaminos ya habitados con pinturas y dibujos extraños, a planear viajes que lo llevarían a otros mundos con…