El caos del país, ese caos que no existe en el innoble imaginario de Enrique Peña Nieto, tiene mil formas: fosas comunes, asesinatos, desapariciones forzadas, extorsiones, secuestros, desplazamientos e impunidad. Habría que agregar a ellas la fabricación de delitos a quienes, frente al caos, tomaron el camino de defender a los suyos. Uno de esos rostros, que junto a los del José Manuel Mireles y Mario Luna representa el de cientos, es el de Nestora Salgado. En ella se expresa la sentencia del Estado: “Si se defienden les destruimos la vida. Ustedes no nos importan”.
La visité hace unos días en la torre médica del Centro Femenil de Readaptación Social, en donde convalece a causa de la huelga de hambre que hizo para luchar por su inocencia. Gordita, chaparrita, dulce…