De Leonardo Páez
Señor director:
Luego de 23 largos años de ensayo y error, de anuencia de sucesivos mandatarios neoliberales y ataurinos –de Salinas de Gortari a Peña Nieto, pasando por los aficionados de closet Fox y Calderón–, de connivencia con la Delegación Benito Juárez y sus grotescas autoridades taurinas, de violar sistemáticamente el reglamento taurino y la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal, de someter a todos los sectores –ganaderos, matadores, subalternos, Comisión Taurina, público y el grueso de la crítica especializada–, la nefasta mancuerna Alemán-Herrerías, que en ese lapso pretendió promover con autorregulado criterio la fiesta de toros en la Plaza México, debió salir por la puerta trasera, dejando plantados incluso a los conductores de un programa de televisión “amigo”, cuando el propietario…