En 2007 las autoridades municipales de Ciudad Juárez demolieron la zona roja en el centro de la urbe atravesada por la concurrida calle Mariscal. En esa vía convergieron durante más de un siglo el consumo de drogas y alcohol y el comercio sexual, que sustentaron la fama de Juárez como metáfora de excesos e ilegalidad.
A la par de la militarización que reacomodó las dinámicas del crimen organizado durante la supuesta “guerra contra el narco” declarada por el entonces presidente Felipe Calderón, el gobierno municipal aprovechó para transformar también la infraestructura de Ciudad Juárez. Cantinas, restaurantes, hoteles y strip clubs fueron derribados uno a uno, dejando en el desempleo a bailarinas, cantineros, meseros, músicos, taxistas, fotógrafos, vendedores de flores, cocineros, peluqueros, parqueros y boleros.
En medio de las balaceras, pocos…