Es difícil llamarte estimado gobernador, mucho más decirte querido Graco. Tu cinismo y tu incapacidad para dialogar se han vuelto tan monstruosos que dejan poco sitio para esos calificativos. Así es que no teniendo otra manera de dirigirme a ti, entro directo en el tema.
Morelos, aunque te empeñes en ne-garlo maquillando cifras, sobornando a la prensa, corrompiendo diputados o amedrentando y calumniando a opositores, es un desastre de despojo, asesinatos, secuestros, desapariciones, corrupción e impunidad. Esa realidad no empezó contigo. Viene de lejos. Se ahondó en los noventa con el gobierno priista de Carrillo Olea, se hizo más profunda con las administraciones panistas de Estrada Cajigal y Marco Antonio Adame, y ha empeorado con tu gobierno perredista. El problema, por lo mismo, y como siempre lo he dicho, es…