Más que un concierto solo, lo que nuestra Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) presentó la semana pasada en Bellas Artes, fue un muy alivianado y reconfortante espectáculo multimedia que rompió toda la solemnidad que algunos suponen deben tener los conciertos sinfónicos, olvidando que si algo no puede tener reglas es el disfrute, el gozo, que es un acto pleno de libertad, en este caso proporcionado principalmente por la música, la música bien hecha.
Y es que no es imprescindible que la música se inscriba en esa concepción por demás amplia que conocemos como “clásica” para ser buena. La buena música la encontramos, entonces, para mencionar unas pocas variedades, en el jazz, el rock, el bolero, el tango y… ¡en las películas!
Así sucede en la mundialmente famosa serie de La guerra…