SU PRIMER RECUERDO ES EL MAR QUE BAÑA LA CALETA DE HORCÓN. SU PADRE ERA PESCADOR, SU MADRE ARTESANA. AMBOS ERAN HIPPIES. DESDE MUY CHICO, DIEGO MEDINA PASÓ SUS DÍAS HACIENDO DEPORTE ENTRE LOS PESCADORES Y ARTESANOS DE LA CALETA. DESDE NIÑO NADABA, MARISQUEABA, BUCEABA, CORRÍA, JUGABA. Y VIVÍA PARA SUS DOS PASIONES JUVENILES: EL MAR Y EL FÚTBOL. Serendipia: descubrimiento inesperado
«Tenía muchas esperanzas de seguir perfeccionándome en el fútbol», recuerda Diego. Cuenta que, cuando niños, improvisaron una cancha de baby fútbol en un bosque ubicado detrás de su casa en Horcón. Ahí jugaba en un club de barrio durante la semana, y los fines de semana, viajaba un poco más al sur, a Viña del Mar, donde participaba en las inferiores de Everton.
«Pero, de un día para…
