LAS OPORTUNIDADES creativas que se generan en ambientes académicos, muchas veces, tienen la posibilidad de experimentar también con ideas personales. Así le ocurrió a María Angélica Ortúzar, quien estudiando diseño en la Universidad Diego Portales, tuvo que proponer un proyecto para el título de egreso.
El ramo del título llevaba por nombre Taller Feliz, el que consistía precisamente en concretar una idea que personalmente se asociara al concepto de felicidad, de manera que pudiera continuarse también en un futuro.
De ahí nace Salvaje, una iniciativa realizada individualmente por María Angélica, con la intención de plantear algo distinto: «Cuando comencé con esto, lo básico era preguntarles a los niños qué animales conocían, y ellos te decían 'hamster, elefante, tigre, león'. Es decir, los típicos, pero ni uno conocía a la vizcacha.…