Donde naces determina tu manera de ver el mundo, al menos en el caso de la arquitecta Lorna de Santos. "Me crié en un universo blanco. Así era mi casa con paredes, sofás, cocina, baño... todo en ese tono, incluso mi habitación. Para jugar estaba el exterior, la naturaleza... y atravesar la puerta significaba relajarse. Mis amigos cuando venían a verme me preguntaban, ¿pero vivís así? Porque ahora es más habitual, pero hace treinta años era excepcional", comienza recordando la educación estética que le dieron sus padres, él constructor y ella interiorista. Esta vivencia ha definido su sello, que en ocasiones se tilda de minimalista, con el que no se identifica, aunque sí sea su filosfía de vida. "Solo tengo lo que utilizo, si algo no lo uso lo dono…