SI ALGO APRENDÍ sobre la Amazonía es a ver más allá de los árboles. No se trata de una selva, sino también de los seres-selva, que se componen en ella. Para los seres-selva, no es un territorio a la espera de ser conquistado para luego ser transformado en lucro. Para ellos, la selva no es objeto sino sujeto. Es ese ser vivo, ese sistema que hace posible la vida, es madre y es sagrada. En tiempos de colapso climático, cabe preguntarnos qué podemos aprender de estas múltiples formas de ser y estar con el territorio, en las que la mirada colectiva prima sobre la individual.
Quizás, en esas tan diferentes formas de concebir el mundo, encontremos un lugar menos hostil, que nos abrace y nos haga sentir que pertenecemos a…