En una cocina confluyen tres realidades: en ella se trabaja con ingredientes que manchan, agua que gotea y grasa que salpica; su capacidad de almacén es la de un colmado en versión mini, con verduras, carne, pescado, conservas, azúcar, harina, botellas de leche… Y, si además cuenta con un office, en ella se desayuna-come-cena, se charla con los amigos e, incluso, se hacen los deberes. Esta cocina cumple todos los requisitos para solucionar cada una de estas realidades. Los muebles, de frentes lisos, son fáciles de limpiar. Además, el zócalo debajo de ellos, retranqueado, deja un espacio para meter los pies que permite acercarse más a la encimera y, por lo tanto, manchar menos el suelo. Cajones, gavetas y armarios guardan menaje e ingredientes. Y el office, con su print…
