Uno de los estigmatizados más conocidos y venerados fue Francesco Forgione, más conocido como Padre Pio (MÁS ALLÁ, 232), nacido en Pietrelcina (Italia). A los 15 años ingresó en un monasterio, en el que, el 20 de septiembre de 1918, durante la celebración de un oficio, tuvo una presunta visión de Cristo. Entonces se desvaneció y recibió los estigmas, que estuvieron presentes hasta su muerte en 1968.
Los responsables del monasterio le pusieron bajo la tutela de diferentes autoridades médicas que estudiaron las heridas y que intentaron, en vano, curarlas. De forma regular –siempre que celebraba la misa- entraba en éxtasis y manaba sangre de sus estigmas. Además, exhibió diferentes presuntos poderes paranormales, como la lectura del pensamiento, el don de la profecía, la xinoglosia, la capacidad de obrar curaciones…
