Si se quiere comprobar la teoría de que la realidad supera la ficción, y con creces, basta con revisar los 100 años de Gucci. La primera escena es clásica: 1921. Guccio Gucci, después de vivir en Londres y París, funda en Florencia una pequeña tienda de maletas, bolsos y zapatos confeccionados por talentosos artesanos toscanos. El modesto negocio se transforma en el favorito de la aristocracia europea, para luego convertirse en un imperio. Sin embargo, tras bambalinas se forjaba una numerosa e intensa familia, donde se iba a concatenar el amor, el odio, la ambición, la traición, rencillas por herencias y hasta un crimen mortal. De la mano de Aldo, Vasco y Rodolfo, hijos del fundador, la casa se expandió a Milán y Roma. Tras la Segunda Guerra Mundial, en…
