Jordi Barbany PATRIMONIO FAMILIAR
Dado que su abuelo, Joan, su tío, Peret, y su padre, Pitu, fueron picapedreros, el destino de Jordi Barbany estaba escrito desde antes de que naciera en 1965. Aprovechó las vacaciones escolares estivales para hacer sus pinitos, pero no fue hasta una vez terminado COU que, en realidad, dedicó todo su tiempo a seguir el legado familiar. “La vida en la cantera no era fácil para mí. No me gustaba arrancar piedra o trajinar el sablón. Hacía mucho calor, frío, llovía… Sin embargo, mi padre supo engancharme en esta profesión, encomendándome labores más agradecidas como hacer letras, relieves o esculturas. Me formó en la parte más fina del oficio”, recuerda desde su taller en Llinás del Vallès, en la provincia de Barcelona. En 1998, tras haber esculpido…
