AL DESNUDO
Rojas, blancas, rosas, naranjas
incluso rayadas. Las flores de Amaryllis, de tallo generoso y sin follaje, ofrecen grandes posibilidades decorativas. Ya sea combinadas o en solitario, no hacen falta grandes alardes para lucirlas en todo su esplendor. Mira qué bien queda este discreto adorno, con pequeños tiestos donde se dejan asomar los bulbos y se cede todo el protagonismo al color.
EN PLENO VUELO
Si tienes en casa alguna pared vacía, toma nota. Porque la llenarás de vida con tan solo colgar unas Amaryllis. Hazlo boca abajo, utilizando pequeños clavos o ganchos, e hilo de jardín para lazar la flor. Para un resultado perfecto, colócalas a diferentes alturas, ya sea con pétalos de un mismo tono (estos blancos aportan nitidez y mucha frescura) o mezclando colores si quieres…
