Bolígrafos sin ton ni son, recibos olvidados, pilas, revistas, cartas, monedas… Sin darnos cuenta, estos, y muchos otros objetos, acaban por colapsar el hogar. Para evitarlo, te aconsejamos adquirir pequeños hábitos, como deshacerte de lo que no necesites, aprovechar los minutos muertos para organizar todo lo visible (despejar el sofá, la cama, la mesa, la encimera…) y, simplemente, devolver a su lugar lo que hayas utilizado, disponiendo cada estancia en función de las rutinas y el uso que hagas de ella. Apuesta por muebles con doble función, para ahorrar centímetros y ganar en practicidad Tampoco te olvides de las cestas, los aparadores o las cajoneras, y, cómo no, del armario. La ropa lleva la rebeldía en su ADN, por lo que te invitamos a que le plantes cara con percheros,…
