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Llega febrero y parece que a todos se nos despierta el lado más creativo. Y es que se ha convertido en el mes del arte por excelencia, especialmente en Madrid, pero también en otras ciudades del territorio nacional. Tengo que admitir que, aunque no me considero una gran conocedora del universo del arte, sí soy una gran admiradora del mismo. Desde niña, al acudir a museos, y ya de mayor, a galerías a ver exposiciones de diversa índole, me sentía atrapada por los trazos y el color; de la escultura adoraba la mano capaz de dibujar cada pliegue de la piel; de la lectura, admiraba la capacidad de su autor. Del mismo modo, me enamoré de la música y de otras disciplinas, como el diseño, la artesanía y la…