Verdaderamente polifacético, como solo los italianos son capaces de serlo, Mario Bellini (Milán, 1935) empezó a diseñar tras graduarse en el Politécnico de su ciudad natal, en 1959. Pronto estaría firmando piezas de lo más diverso para Olivetti, Renault, Yamaha, Brionvega, B&B Italia o Cassina, al tiempo que desarrollaba una carrera arquitectónica igualmente destacada a lo largo y ancho del planeta. A sus 83 años, es uno de esos maestros de las formas cuyo nombre, aunque quizá no sea popular para el gran público, es sinónimo de sabiduría, visión, curiosidad y excelencia. Acaba de presentar media docena de piezas en el pasado Salone del Mobile de Milán (iSaloni), tiene abiertos proyectos como la nueva terminal internacional del aeropuerto de Roma- Fiumicino o la Ciudad-Eco de Zhenjiang, en China, y viaja…
