Desde hace unos años encontramos en algunos mercados y tiendas de dietética un producto nuevo para nosotros que proviene de Oriente, donde tiene una tradición milenaria: el ajo negro.
Contrariamente a lo que se podría pensar en un primer momento, no se trata de otra especie de ajo, sino del mismo, el Allium sativum, sometido a un proceso de fermentación enzimática, sin añadirle bacterias, fermentos, ni ningún otro aditivo. Para ello se dejan las cabezas de ajo, enteras y sin pelar, dentro de unas cámaras cerradas, a una temperatura aproximadamente de 60ºC y con un porcentaje de humedad alrededor del 90%, durante un mes. Posteriormente se dejan oxidar en condiciones controladas durante 45 días, al cabo de los cuales se habrán modificado sus características físicas, organolépticas y nutricionales.
Durante este…
