Cada crisis lleva consigo una semilla, una oportunidad de cambio; la renovación y la expansión de la conciencia, dejar ir lo viejo. El adagio dice que o te mueves, o la vida lo hace por ti. Dejemos atrás la zona de confort la del letargo; existir es muy distinto a vivir, los acontecimientos, te sacuden, te hacen cuestionarte ¿para qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestro propósito en el mundo?
El viaje dura ochenta, noventa años y de pronto ¡puff!, se baja el telón, se apaga la luz. Todos esos años los pasaste en un escenario en varios roles, niño, adolecente, adulto.
La constante suele ser la queja, nada nos parece. Disfrutamos poco y reímos menos, del bailar y cantar ni qué decir, lo consideramos fuera de contexto.
Acompañan la queja,…
