Desde el siglo I a. C., la Ruta de la Seda era la red de caminos comerciales más utilizada, conectando China con India, Persia, Siria, Europa y África, y Samarcanda fue uno de sus puntos estratégicos. Las mujeres romanas, desde el principio de nuestra era, adoraban ese tejido tan suave cuya secreta elaboración solo conocían los chinos. Junto con la seda llegaban piedras preciosas y diamantes, telas de lana o lino, porcelana, coral, jade, marfil, lacas, etc. Con los cambios políticos que revolucionaron el imperio mongol en el siglo XV, la caída del imperio bizantino y los problemas regionales, la Ruta de la Seda se fue abandonando a la par que las rutas marítimas surgían y ofrecían más seguridad, pero la ruta siguió siendo usada por algunos comerciantes. Samarcanda y…