«AL VIVIR EN EL BULLICIO DEL CENTRO DE MADRID, BUSCÁBAMOS EN LA DECORACIÓN UN SENTIMIENTO DE SERENIDAD. AUNQUE YO SOY MAXIMALISTA, COLORIDA Y FOLCLÓRICA, ME GUSTA ESTAR AQUÍ» Chula» llaman a su madre y «Chula» es como le gusta que se dirijan a ella: «Cuando alguien me dice “Karla”, siento que está enojado conmigo», ríe la chef mexicana. Hoy es el día en que nos abre las puertas de su casa en el centro de Madrid, un espacio al que se mudó recién casada con tan solo unas camas y la cocina en marcha y que, dos años después, ha convertido en un hogar junto a su marido, el empresario Ramón Hermosilla, y su hija Constantina, Coco, de tan solo cuatro meses y medio.
—Háblanos de esta casa, ¿qué crees…