ESE platillo de mejillones acompañado con una cerveza bien fría, mientras se mira al mar y se toma al sol, no tiene precio. ¿Por qué es bueno consumir mejillones? Estos humildes bivalvos concentran, en su parte carnosa, una amplia variedad de nutrientes, entre los que destacan minerales —como el selenio y el yodo—claves para la salud de la tiroides y para proteger el organismo de infecciones y del daño oxidativo. También contienen fósforo, imprescindible para los huesos y otros tejidos y, en general, para todas las células del cuerpo. Igualmente aportan hierro, básico para sintetizar hemoglobina y, con ello, llevar oxígeno a todo el organismo. Al mismo tiempo, los mejillones brindan vitaminas, especialmente las B2, B9 y B12, todas ellas implicadas en, entre otros muchos procesos, la producción de energía…