TENÍAN los ingredientes para vivir un bonito cuento: Paola Ruffo di Calabria, hija de un duque y una condesa italianos, y el príncipe Alberto de los Belgas se enamoran, se casan, tienen tres hijos (Felipe, Astrid y Laurent) y se convierten en unos Reyes muy queridos. Pero no fueron felices ni comieron perdices en este proceso, aunque llevan 63 años de matrimonio. Su historia de amor está marcada por las infidelidades y, al final, por el perdón. Dos años después de que Alberto reconociera a la hija que había tenido fuera del matrimonio, Delphine Sajonia-Coburgo, Paola ha confesado en televisión, ante millones de espectadores, que ella también fue infiel. En el documental «Paola, junto al jardín» («Paola, côté jardin»), emitido la semana pasada por la televisión pública belga, habla sin…
