ERA un titán», escribió Jaime Camil cuando las lágrimas le permitieron escribir un mensaje. Ese titán, ese hombre de fuerza inconmensurable, esa alma generosa y cargada de vida era su padre, el empresario Jaime Camil Garza, quien falleció, a los setenta y cuatro años, el pasado 6 de diciembre. Eran las 20:02 de ese funesto domingo, cuando Sergio Mayer, esposo de Issabela Camil, adelantaba la noticia que, desgraciadamente, llevaba unas horas circulando como amenaza. La voz de alarma la dio, desde el sábado 5 de diciembre, Joaquín López-Dóriga, el veterano periodista muy cercano a la familia Camil, cuando compartió en sus redes sociales que el empresario estaba grave, ingresado en un hospital (primero de Acapulco, Guerrero, y después, en la CDMX). López-Dóriga pedía una oración por su amigo, a la…