Es precisamente en los momentos difíciles en los que sale a relucir lo mejor de las personas: El valor, la solidaridad, la unión, el amor…
De pronto, sin darnos cuenta, nos convertimos en el héroe que todos llevamos dentro.
Somos héroes por quedarnos en casa, por cumplir con nuestras obligaciones a distancia, por pensar en los demás, por no perder el buen humor, por rodearnos del amor de nuestra familia y el de nuestros amigos, por preocuparnos de nuestros mayores y de los que están en una situación de mayor riesgo.
Y, por fin, aprendemos a aplaudir a los grandes héroes: los que nos cuidan, velan por nuestra salud, por nuestra seguridad, por nuestro futuro, por nuestra gente. Héroes de todos los días que ahora merecen, más que nunca, nuestro…