YA lo dice el dicho: «Los polos opuestos se atraen». ¿Quién se iba a imaginar si no, que Agustín Ramón Ruckstuhl, ingeniero mecánico aeroespacial, iba a acabar casado con una soprano, nada menos? Entre otros, los ciento setenta invitados que acudieron a su boda. La original pareja, naturales de Puebla, reunió a sus amigos y seres queridos en la iglesia María Estrella del Mar, en Puerto Juárez (Cancún), para que fuesen testigos del culmen de su peculiar y romántica historia de amor. El «sí quiero» con vistas al mar fue tan solo el preludio a una noche inolvidable, en el Hotel Presidente Intercontinental, cargada de cariño, risas, baile y, sobre todo, música, mucha música. El grupo «Ópera Urbana», del cual forma parte la propia novia, Alejandra Rojas —también intérprete, conductora,…