CUANDO su padre fue investido Presidente de los Estados Unidos, en enero de 2009, su vida dio un giro de ciento ochenta grados. Por lo pronto, se mudaron a la Casa Blanca con la promesa paterna de regalarles un cachorro. Así llegó a sus vidas Bo, perro de agua portugués al que se unió, años después, Sunny. Malia y Sasha tenían diez y siete años, respectivamente, y la mirada de niñas. Han pasado seis años y aquellas niñas se han convertido en dos adolescentes, con un estilo propio, y muy conscientes del papel histórico de los Obama en la historia de los Estados Unidos. Su padre, 44 Presidente del país, ha sido el primer afroamericano en ganar no una, sino dos elecciones presidenciales. Por eso, no es extraño que las…
