«Soy muy competitiva, demasiado, tanto que a veces es malo: si pierdo, me enfado, lloro…»
«Cuando me quito el chándal, me pongo de Oscar, no tengo término medio. Siempre estoy haciendo deporte, así que cuando tengo una oportunidad me pongo tacón, vestido… todo a la vez» DICHARACHER y muy simpática, se parte de la risa cada dos por tres y habla con un tono cantarín —herencia, quizá, de su origen venezolano— y nada pausado. Deprisa, muy deprisa, como quien valora cada momento del día. Y así es. Porque, para una tenista de élite como Garbiñe Muguruza, cada minuto cuenta. No para. Como ella misma dice, lleva una vida loca… Su rutina es entrenar, entrenar… y viajar por los diferentes torneos del mundo. A los tres años empezó a…
