ESDE siempre amo la montaña, ya sea en verano o en invierno. Considero que el paisaje montañés nevado, con sus colores y su quietud, tiene un efecto relajante y regenerador», nos decía Giorgio Armani hace unos meses, en estas mismas páginas, cuando nos recibió en su refugio alpino, la «Casa del Oso Blanco». Construida a las afueras de Saint-Moritz, la mansión conserva su fachada del siglo XVII, aunque restaurada, pero el diseñador italiano sometió a una reforma integral el interior de la casa, cambiando el estilo rústico, habitual de este rincón de Suiza, por uno mucho más cosmopolita, inspirado en las casas de las montañas japonesas. Perfecto anfitrión, Armani suele invitar a sus amigos a su mansión de la montaña y con ellos suele salir a pasear en coche de…